lunes, 3 de enero de 2011

El cello de una niñita colombiana

Escribe: Luis Adolfo Siabala

Cito a un amigo:

Lo que no cuesta se puede regalar `en sacrificio´ cuantas veces se quiera; la pregunta, Herr Luis, es: ¿cuánto está ud. dispuesto a sacrificar realmente sin que otros lo adviertan?

Son cientos de miles los niños talentosos en el mundo entero, porque su capacidad infantil de aprehensión cognoscitiva así se lo permite. Doy fe de ello. Y me alegra haber conocido por tu correo el caso de esta niñita colombiana. Vale!

Qué útil resulta ser la modernidad virtual (los conciertos en Youtube, por ejemplo, además de tantas otras herramientas). No podemos negar, sin embargo, que el mundo comercial utiliza rudimentos del marketing para sacarle partido a una noticia "que vende". El combustible es la emoción y el buen deseo de las personas que todavía optan por las virtudes y la decencia, por el espíritu filantrópico que no le niega una mano a quien de verdad lo necesita, como es el caso de esta hermosa niñita. Jugar al termómetro y a la unión de "fuerzas", haciéndonos parte de una mega - familia virtual es, posiblemente, el precio inofensivo que se pide a cambio.

La modernidad ha hecho posible que las relaciones sociales sean hoy virtuales e instantáneas, fantasmagóricas. Quien posee hoy un correo electrónico tiene la opción gratuita de acceder a redes que sirven para colocarlo y colocar en vitrina aquellas cosas suyas que pertenecían al ámbito de lo privado, de la deleitable intimidad. La generación que hoy vemos -y que no nos pertenece- ha hecho suya esa filosofía de la globalidad que opta por la masificación de data, de no esconder nada, al punto de tener la suficiente información disponible para comprobar -por el perfil psicológico de quien sea- los gustos y los anhelos del nuevo mercado de consumo. La era del papel, de la tinta y las fotos de colección "fueron". Hoy se puede pasar por alto -con el consentimiento popular- la opinión del padre o la madre para escoger un cónyuge u optar por unas amistades, sin importar mucho su procedencia o intencionalidad. Todo lo de antes pertenece al medioevo: es historia retrógrada.

Sin ánimos de calificarla, hay que advertir que los nietos del siglo XX están adoptando esa forma novísima de llamar realidad al mundo virtual. Hasta los docentes de hoy repiten esta frase, hoy cliché. Entonces somos una minúscula minoría los que navegamos un poco contra la corriente. Somos "románticos" que gustamos todavía de los libros empastados o engomados, de los discos Lp de 33 1/3 revoluciones y de la aguja de diamante (con scrash añadido). Aquellos que admiramos la sabiduría de frases como:

Mas tú, cuando hagas dádivas de misericordia, no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha, para que tus dádivas de misericordia sean en secreto; entonces tu Padre que mira en secreto te lo pagará.
(Mateo 6:3). Aquellos que seguimos la letra en Italiano de una ópera de Puccini en el rincón oscuro de nuestra grata soledad o que se deleitan en un DVD de Claudio Arrau. La velocidad del cambio nos tiene aún perplejos. Somos una suerte de tortugas conservadoras.

Hay en Arequipa un pequeño de 9 años, huérfano de padre, que estudia en un modesto colegio fiscal en Paucarpata (una localidad de campesinos de las afueras de la ciudad capital). Este pequeño toca el violín con virtuosismo y emoción. Tuve el honor de tenerlo como primera voz y miembro en un coro infantil. Sin duda alguna, un caso de terreno fértil para una semilla que germinó en un talento reconocido dentro de su humilde medio. Nadie le hundió en las profundidades del Rio Chili el violín que ahora tiene. La donación se canalizó desde Lima. Goza de reconocimiento en Arequipa y mañana quizás en el mundo. Advierte ser un enorme roble (será él quien lo cuente cuando de viejo escriba sus memorias).

Agradezco que nadie le hundiera a Rostropovich el primer violoncello que llamó "mío". Y, aunque ciego, ¡qué fortuna la de Joaquín Rodrigo, aquella de poseer su propia guitarra antes de los 7 años sin que se la sumergieran en el estrecho de Gibraltar!!.


Muss es sein? Es muss sein!